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viernes, 7 de junio de 2013

CÓMO HACER BIEN LA MALETA

¡Feliz viernes!

Quizás penséis que no hay nada de protocolo a la hora de hacer la maleta, pero es totalmente falso. Resulta que el hecho de empaquetar nuestras pertenencias es uno de los actos más organizados y estructurados que hacemos a lo largo de nuestras vidas (o por lo menos así debería ser).

Como es cuestión de meses que empecemos a irnos de vacaciones, me parece muy apropiado realizar este post. Así que, allá va. 

Normalmente, la maleta que vamos a utilizar tiene que ser de una medida proporcional al tiempo que nos vamos a ir de viaje. Si son dos o tres días, podemos usar la de tamaño pequeño (la que sería de viaje de mano en el avión). Para una semana lo lógico es usar la mediana. Y ya cuando se trata de viajes largos, de dos semanas o más, la grande, la típica que parece casi un armario andante. 


Una vez elegido el tipo de maleta, debemos pensar si las cosas que vamos a llevar dentro son muy delicadas o no. Dependiendo de este factor, usaremos una maleta blanda o dura. 

Y, ahora, os voy a contar cómo hago yo el paso a paso para llenar la maleta correctamente


  1. En primer lugar, tenemos que pensar en el destino al que vamos. Si es un lugar frío, caluroso, o de esos que por la mañana calor pero por la noche hace frío y necesitas una rebeca. En función de estos detalles confeccionaremos una maleta adecuada. 
  2. Después, cogemos una hoja y un bolígrafo para hacer una lista de lo que nos llevamos. Yo voy más allá y suelo coger una silla para sentarme delante del armario mirando directamente qué me llevo y qué no. En la lista, iremos apuntando por orden: ropa interior en proporción a los días que nos vamos, número de camisetas y pantalones, número de faldas, número de zapatos necesarios (por ejemplo, una sandalia alta y unas chanclas - si el destino es playa)... Y así hasta llegar a la parte del neceser donde también escribo lo que me voy a llevar: cepillo de dientes, pasta dentífrica, maquillaje, secador de pelo, pintauñas y quitaesmalte, cremas...  ¡¡¡Y, por último, el cargador del móvil!!!
  3. Cuando ya tengo la lista hecha, paso a colocar la ropa bien doblada encima de la cama. De esta manera, hago un repaso de la lista viendo qué me falta o de qué cosas puedo prescindir. 
  4. Ahora, se trata de jugar al Tetris y meterlo todo en la maleta (sí, siempre suele parecer que nos llevamos más de lo que nos va a caber). Para ello, primero tenemos que colocar las cosas que no sean frágiles o de arruga fácil abajo de todo a modo de cojín para el resto. Y luego vamos poniendo las prendas delicadas encima como camisas, vestidos finos, blusas... Un consejo que aprendí de mi hermana (experta en viajes de larga duración) es que aprovechemos los huecos que suelen quedar en las esquinas para colocar la ropa interior, como por ejemplo los calcetines o bikinis. Los zapatos deberán ir envueltos con su propia bolsa (es una cuestión de higiene ya que con la suela pisamos la calle y no queremos llegar al viaje con la ropa sucia, ¿no?). 
  5. Por último, los productos de higiene y otros complementos deberán ir en su propia bolsa de neceser para facilitarnos el acceso durante el viaje.


Otros consejos:
Si tenemos prendas que son muy delicadas podemos envolverlas en papel de seda para asegurarnos que llegarán perfectas a nuestro destino. Y, también, debemos doblar la ropa abotonada, es decir, con los botones cerrados y las cremalleras subidas. De esta forma, ahorramos espacio aunque parezca una tontería. 

Por último, yo siempre suelo meter en la maleta la lista de ropa que me llevo para que cuando tenga que hacer la maleta de vuelta tenga controlado que no me dejo nada en ese lugar. 

¡Ah! Y para mí lo más importante al cerrarla es llevar un candado de seguridad (de llave o de números). Por si nuestra maleta va a ir con otras ya sea en un avión, en el tren... ¡Nunca se sabe! Y ya sabéis... ¡Más vale prevenir, que curar!


¡Espero que os haya sido de utilidad y que sigáis estos consejos! 

¿Vosotros tenéis una rutina de planificación de viajes? ¿Cuál es vuestro truco para cerrar las maletas sin hacer un espectáculo?

Besos, 
B. 

lunes, 13 de mayo de 2013

CÓMO ACTUAR EN LA MESA

¡Feliz lunes!

Después de varias dosis de moda, ya toca volver al protocolo para resolver dudas y curiosidades. Me encantaría que os animarais a comentar este post con dudas o posibles conflictos que tengáis a la hora de estar en la mesa, ya sea en casa o como invitados. Si queréis también podéis enviarlas por email (laperlaperegrinablog@gmail.com) y las resolveré todas en un nuevo post porque así seguro que entre todos aprendemos un poco más.

Una parte importante dentro del "protocolo de casa" es el hecho de servir correctamente, tanto a los demás como a nosotros mismos. Ya habéis visto cómo se coloca la mesa, cómo debemos colocar a los invitados... Ahora toca ver cómo debemos servir con propiedad. Para hacerlo debemos considerar que sea de una manera oportuna, delicada y fácil, pues no hay nada más desagradable que ver a una persona sirviendo como si estuviera "matando" el pollo (ejemplo). 

Para eso, debemos ser conscientes de que los platos que vamos a presentar deben ser servidos en fuentes apropiadas y, también, debemos tener en cuenta que las carnes deben ser fáciles de servir para evitar derramar la salsa que acompañe (normalmente, serviremos la salsa en una salsera a parte para que cada persona se sirva la cantidad que quiera). En el fondo, para dominar estas técnicas no hay nada más importante que la destreza y, sobre todo, observación y mucha práctica. La regla de oro es que nadie debe empezar a comer hasta que toda la mesa esté completamente servida. Y, por lo tanto, no debemos servir un nuevo plato hasta que todos los comensales hayan terminado y se les haya retirado los platos y cubiertos. 

En casa, cuando pasamos las bandejas o fuentes para que cada persona se sirva, lo tendremos que hacer de izquierda a derecha, en el sentido contrario a las agujas del reloj. La manera de servir de los camareros es muy distinta pues existen varias fórmulas como la inglesa, la francesa o la rusa. Cada una de ellas, tiene sus matices pero todas son válidas. 


¡Espero que os sea muy útil y que lo pongáis en práctica!

Besos, 
B.


Recordad: Podéis dejar todas vuestras dudas en un comentario o por email (laperlaperegrinablog@gmail.com)


lunes, 15 de abril de 2013

CÓMO COLOCAR A LOS INVITADOS

¡Feliz semana protocolaria! 
Hoy algo muy útil que nos servirá para quedar genial y demostrar que somos los perfectos anfitriones: la colocación de invitados en la mesa.
 
A lo largo de nuestras vidas son muchísimas las veces que invitamos a gente a comer o cenar a casa, ¿verdad? Da igual si el motivo es un cumpleaños o una comida de compromiso, siempre debemos tener presente que la lista de invitados la confeccionan los propios anfitriones quienes, por derecho, eligen quién entra en su casa y a quién sientan en su mesa (lógico, ¿no?).

Cuando ya sabemos quienes van a ser esas personas, debemos plantearnos un siguiente paso: ¿cómo los situamos? Antes de contestar eso, debemos ser prudentes con las personas que van a venir a casa y pensar si tienen afinidad entre ellas, si se conocen, si tienen intereses en común o aficiones, etc. para que, de este modo, la velada sea perfecta: agradable, con grandes conversaciones y, sobre todo, que les deje con ganas de repetir y volver a nuestra casa.

Reglas de protocolo para colocar a los invitados:

  1. Las parejas se "rompen". Para evitar conversaciones entre parejas y que acabe todo siendo demasiado monótono. No pasa nada por mezclar a las parejas y separarlas durante un rato ya que así fluirá la conversación y ayudaremos a mejorar las relaciones sociales de todos.
  2. Hombre, mujer, hombre, mujer. Es recomendable que, al distribuir los sitios en la mesa, estos sean diferenciados entre: hombre-mujer-hombre... Si no existe el mismo número de hombres y mujeres, se aconseja no sentar juntas a dos mujeres y que éstas no estén en las esquinas de las mesas. Antes de eso, sentaríamos a dos hombres juntos. Se trata de una norma casi histórica que pretendía proteger a la mujer.
  3. Aunque ya no es muy actual, las mujeres casadas van antes que las solteras y las divorciadas. Las divorciadas/separadas y viudas, van antes que las solteras, también.
  4. Si tenemos invitados de otras nacionalidades se les suele dar mayor preferencia que a los nacionales. Hay que tener en cuenta que si existen personas que hablen su idioma, se les sentarán a su lado aunque se rompa alguna de las normas anteriores.
  5. Colocación por edad. Las personas mayores tienen precedencia sobre las jóvenes. La edad es un "plus" a la hora de establecer el orden en la mesa, incluso por encima de las normas anteriores.
  6. Los niños se sientan juntos en una parte reservada de la mesa o si es posible, en una mesa aparte.
Recordad que estas normas son las que marcan la diferencia y las que nos ayudarán a que nuestras comidas o cenas en casa sean recordadas por la calidad de los anfitriones demostrando que tienen el control y que todo estaba perfectamente sincronizado. 

Besos, 
B.


Dedicado a la perfecta anfitriona: Begoña S.

lunes, 8 de abril de 2013

EL ARTE DE REGALAR

Regalar es un arte y, por eso, hay que saber regalar y saber recibir un regalo. Creo que a la mayoría de las personas les encanta recibirlos pero... ¿Qué pasa cuando no nos gusta? Sí, todos ponemos la cara de tontos que nos hace pensar: ¿Qué es esto? ¿En qué momento han pensado que me iba a gustar? ¡Crisis!

Para que no os vuelva a ocurrir esta situación y, sobre todo, para que no pase cuando sois vosotros quienes regaláis, hoy vamos a ver algunos consejos y ejemplos de la importancia de regalar y saber acertar.

El regalo habla de ti, de tus gustos, de tu sensibilidad, de tu creatividad, del tiempo que le has dedicado, del empeño que has puesto en acertar, de la oportunidad que brinda el mismo... Pensar en el regalo acertado implica plantearse ciertos interrogantes: a quién se lo regalo, con qué objetivo, con motivo de qué ocasión... 

"Los regalos pequeños mantienen las grandes amistades"

Las respuestas a las incógnitas anteriores facilitaran nuestra elección. Recordad: uno hay regalo más agradecido que aquél que no se espera. 

"El regalo es un embajador, representa a quien lo hace y, por ello, debe ser elegido con sum cuidado para no transmitir un mensaje equivocado"

¿Qué regalar?
Los regalos se recuerdan en el tiempo, provocan sensaciones que perduran en nuestro recuerdo sea para bien o para mal. De ahí la importancia de prestar especial atención a la elección: precio razonable, utilidad, originalidad, novedad, adecuado a la persona, el cuidado del envoltorio y que sea respetuoso. 

El regalo que hagamos dependerá del presupuesto con el que contemos y el motivo del regalo. Procurad no ofrecer obsequios desproporcionados o ridículos (como siempre, huyendo de los extremos) porque en ambos casos se puede ofender la persona que los recibe.

Los regalos personales se hacen a personas de nuestro círculo íntimo o a familiares pues conocemos sus gustos y deseos. Por eso, debemos recurrir a regalos más generales cuando regalemos por obligación o desconozcamos las aficiones de la persona en cuestión. 

Consejos para regalar
- Cuando asistamos a una casa donde hay niños: se agradece llevarles un detalle: un cuento o un libro es un acierto que se valora por parte de los padres.
- Cuando visitamos a un enfermo en un hospital o en casa: también podemos regalar un libro o unas revistas (generales o especializadas), pasatiempos o juegos de mesa. Los bombones son aceptados cuando el afectado no tiene prescripción médica que impida que los tome (parece una tontería pero hay que tenerlo en cuenta). Centros de flores y plantas son aptos para los que no poseen alergias aunque en la mayoría de clínicas están prohibidos este tipo de regalos.
- Regalos típicos de los países de habla hispana suelen ser elementos de escritorio, libros de arte, licores de calidad o productos típicos del país de origen. 
- Los animales no son un regalo aconsejado, a no ser que conozcamos el deseo del futuro propietario en cuestión.

Pero, sobre todo, hay que descartar los regalos que duran poco tiempo, objetos cuya finalidad responde a un período concreto.

¡OJO! No olvidéis retirar la etiqueta con el precio antes de envolver el paquete... ¡Podría destrozar nuestro regalo por completo!

¡Espero que tengáis una buena semana!
Besos, 
B.

lunes, 11 de marzo de 2013

CURIOSIDADES PROTOCOLARIAS

¡Feliz semana a todos/as!

Ya estoy curadísima y me encuentro con muchas energías (será la primavera, jijiji). Hoy os traigo algo que creo que os va a gustar mucho. Se trata de curiosidades o dudas protocolarias que podemos plantearnos cuando estamos en la mesa. ¡Empecemos!

La propina
Se trata de un acto voluntario, libre y amable en el que valoramos y agradecemos el trato y servicio recibidos en un restaurante. Sin embargo, representa también el agradecimiento personal hacia quien nos ha atendido y, al mismo tiempo, sirve para que dicho profesional obtenga una determinada imagen de nosotros, los clientes. No hay que aplicar un porcentaje concreto o una cantidad fija a la hora de decidir la gratificación a abonar. 

La cultura de la propina está muy extendida pues es cierto que en algunos países es de carácter obligatorio (Italia, Reino Unido o Estados Unidos) y supone el 15 o 25% del importe total de la cuenta. Esto es así, porque supone una parte importante del sueldo de los trabajadores del país. En cambio, en España, México, China, Argentina o Chile se otorga lo que uno mismo cree oportuno. Y, en Cuba, se denomina insulto a raíz de que Fidel Castro lo calificara como un gesto altruista. Pero, en culturas como la nipona, la australiana y la neozelandesa se considera una total grosería.

Sea como sea, pagar en efectivo o con tarjeta de crédito no condiciona la retribución del trato recibido. Por si existen dudas, el porcentaje habitual ronda el 10% del total de la cuenta, una proporción que disminuye a medida que aumenta el importe. ¡OJO! No debemos escudarnos con el "no llevo suelto" para justificar la escasez o carencia de aportación, ni tampoco debemos aprovechar para vaciar la cartera de las moneditas engorrosas de escaso valor. 

El eructo
En primer lugar, es una reacción del organismo, una actividad muscular, una acción física y humana totalmente natural, pero también es una grave y desagradable falta de educación. Está considerado como grosero e irrespetuoso en la mayor parte de culturas latinas y occidentales.

Si se nos escapa un eructo o una flatulencia, lo apropiado es taparse la boca en un intento de contenerlo y pedir perdón al finalizarlo. 

Es cierto que en Extremo Oriente se considera elegante y una manifestación de agradecimiento al anfitrión como muestra de distinción y satisfacción. ¡OJO! No se vale apelar a esta costumbre oriental para justificarse cuando se nos ha escapado.

La sobremesa
En la cultura española se tiene la costumbre de dedicar un tiempo para la sobremesa, la charla, un rato después de haber finalizado la comida. De hecho, es un hábito valorado y respetado que permite intercambiar vivencias, satisfacciones, negociaciones comerciales... Sin embargo, la práctica árabe invita a levantarse nada más acabar de comer, con independencia del ritmo de comida que sigan los compañeros de mesa.

Los palillos o mondadientes
Los palillos no debemos colocarlos en la mesa, sea formal o no. Si queremos usar un palillo, debemos solicitarlo al personal del restaurante o a los anfitriones y, en la medida de lo posible, utilizarlo de forma muy discreta. Tan discreta, que mejor es irse al baño o a un lugar apartado de nuestros acompañantes, por cortesía y discreción



¡Qué aproveche!
Esta popular frase, "¡qué aproveche!", puede parecer que es de buena educación pero, realmente, es todo lo contrario, es una falta de respeto. ¿Por qué? Porque se interrumpe a las personas que están concentradas en sus comidas y sus conversaciones con otros. Además, normalmente la persona que responde "gracias" lo hace con la boca llena, para poder dar la contestación a tiempo.

Por otra parte, lo que realmente se está deseando con esa frase es que la persona suelte un eructo. El provecho es lo que hacen los bebés cuando terminan de comer y nosotros ya somos mayorcitos para continuar con esa práctica.

En España, esta costumbre nos viene de la cultura árabe donde sí es de buena educación. Nosotros debemos hacer un esfuerzo por olvidarla pues está totalmente excluida de los manuales de protocolo y saber estar. 


¿Qué pensáis de estas curiosidades? ¿Os gustan estos posts curiosos? ¿Cuántas veces habéis tenido la duda sobre la propina? Es curioso el cambio de según qué prácticas protocolarias en otros países, ¿verdad? ¡Espero que os haya gustado!

Besos, 
B.

domingo, 3 de febrero de 2013

LA PUNTUALIDAD

¡Hola a todos/as!


En las entradas anteriores sobre protocolo, vimos los puntos fuertes que condicionan el saber estar para todos los ámbitos: laborales, familiares, etc. Creo que además de esos temas tan importantes hay un concepto que es de vital importancia: la puntualidad

Es curioso que os hable de esto cuando, sin quererlo, no lo soy siempre. Por eso quiero decir que con estas nociones sobre buenas maneras, yo también aprendo. En el fondo de eso se trata, de aprender cada día un poco más para ser mejor persona y saber llevar mejor las relaciones personales y laborales. 

Ser puntual es algo que nos va a favorecer siempre pues estamos respetando el tiempo que la otra persona nos va a dedicar. 

La puntualidad es una de las normas básicas de la buena educación. Retrasarse unos minutos o llegar tarde injustificadamente a una cita (ya sea personal o profesional) refleja poco interés y una auténtica falta de respeto. ¿Por qué? Pues porque debemos ser responsables de nuestros actos y si hemos fijado una hora para un encuentro, debemos planear previamente el rato que tardaremos en estar listos y en llegar hasta ese lugar. 

Una vez leí un libro sobre los buenos modales, en el que se afirmaba que "la puntualidad es cortesía, y la impuntualidad es descortesía". Es tan importante que, en algunos casos, puede llevar a enfados y distanciamiento de amistades. ¿Vale la pena sacrificar una amistad por no salir antes de casa? Yo creo que no.

Lo que también es verdad, es que hay circunstancias imprevistas que pueden hacer que no lleguemos a la hora que esperábamos. En esos casos y viviendo en el mundo de las tecnologías, debemos avisar de nuestro retraso justificando el motivo que lo ha originado y del tiempo que estimamos en llegar. No hay excusas para no hacerlo porque podemos avisar por el móvil llamando, dejando un mensaje en Facebook o de otras tantas formas. 

Por último, mi recomendación es que, al llegar al encuentro, volvamos a disculparnos ante la otra persona y, más aún, ante los anfitriones del evento (una cena en casa de amigos, un cocktail, etc). 

¡Feliz semana!

Besos, 
B.




lunes, 28 de enero de 2013

SABER ESTAR: TOLERANCIA, AMABILIDAD, SIMPATÍA Y CORDIALIDAD

¡Hola Hola!

Siguiendo las tablas del saber estar, es imprescindible hablaros de la tolerancia, la amabilidad, la simpatía y la cordialidad. Tanto en estos conceptos como en los anteriores, debéis recordar el primer post: LA NATURALIDAD. Cualquier manera de manifestar estas actitudes debe ser natural, sin fingir. 

En primer lugar, la tolerancia es la capacidad de conceder la misma importancia a la forma de ser, de pensar y de vivir de los demás como si éstas fuesen nuestras propias maneras de ser, pensar y vivir. Como la verdad absoluta no le pertenece a nadie, cada uno de nosotros tenemos que interiorizar el hecho de que cada visión particular, creencia o costumbre puede ser diferente sin que la nuestra sea la correcta. Escuchar, valorar y respetar las opiniones ajenas nos ayudan a seguir aprendiendo día a día.

"Nunca te acostarás sin saber una cosa más" 

En segundo lugar, la amabilidad es una actitud. Con esto me refiero a que es una forma de actuar, de comportarse. Ser servicial, indulgente y tolerante es una cualidad que pone de manifiesto los buenos modales de cada uno. La amabilidad abarca los conceptos de los que os he hablado hasta ahora: naturalidad, respeto, prudencia, discreción, sencillez y tolerancia. 

La amabilidad es saludar con una sonrisa al cajero del super, ayudar a cruzar a los mayores, aplaudir cuando otro cumple su objetivo... Existen mil ejemplos para poner en práctica y os aseguro que nadie rechaza un gesto amable.

"Ser amable, es ser invencible" 

En tercer lugar, la simpatía como una forma de ser y de carácter. La simpatía hace que cualquier persona resulte atractiva y agradable a los demás. De esta forma, genera más simpatía a su alrededor. 

Sin embargo, no existe relación alguna entre la simpatía y la ironía, la mordacidad, la sorna y el sarcasmo, pues fusionar esas características no hace que la persona sea más chistosa. La simpatía es comprender al prójimo, interesándonos por su felicidad o su desdicha. Crear un entorno de cordialidad hace que la comunicación y confianza favorezca nuestras relaciones personas y profesionales

La simpatía gusta, provoca que te vean agradable, encantador/a, afectuoso/a, inteligente, cordial, ingenioso/a, espontáneo/a. En cambio, la antipatía disgusta, irrita y distancia a las personas hasta el punto de provocar la ruptura de sus relaciones. 

"La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz"

Por último, y no por eso menos importante, la cordialidad. Una simbiosis entre el buen humor y la amabilidad, aderezado con un toque de buena educación. Gozar de esta virtud expresa atención, buen gusto, franqueza y seguridad en la persona, haciendo de ella una persona positiva y alegre, cargada de afectuosas palabras. 

Aplicando la cordialidad en nuestros actos, acciones, conversaciones, sentimientos y emociones generaremos aceptación y relaciones de calidad. 

"Sé cordial con quienes no lo son contigo, pues de ese modo verán su error"

¡Espero que os haya gustado esta dosis de saber estar y buenas maneras! ¡Feliz inicio de semana!

Besos, 
B.


lunes, 21 de enero de 2013

SABER ESTAR: PRUDENCIA, DISCRECIÓN Y SENCILLEZ

Siguiendo con el Saber Estar, existen otras maneras de llegar a comportarse adecuadamente que favorecen nuestra relación con otras personas. La prudencia, la discreción y la sencillez, son algunos elementos que nos ayudarán a mantener el control cuando nos relacionamos. Estos consejos podemos aplicarlos diariamente con nuestros amigos o familiares y, sobre todo, en el trabajo. Así favoreceremos nuestras relaciones personales y demostraremos una templanza ejemplar. 

Para empezar, un elemento clave es la prudencia, pues es el reflejo de la actitud, comportamiento, acción, palabra, reflexión, realización, comprensión, decisión, consecuencia, habilidad, rectificación, compromiso... La persona prudente puede actuar con razones y en base a la lógica, ya que sus actos están concienzudamente meditados y eso se refleja en su trato con los demás, la confianza que genera en su entorno, cuando reconoce sus errores y aprende de ellos, cuando conserva la calma en situaciones adversas, cuando ofrece un punto de vista justo y reflexiona sobre las consecuencias de sus palabras. Suele ser una persona que interviene sin interrumpir al resto ofreciendo argumentos en su defensa. 

Esta forma de actuar tiene una gran relación con la discreción, pues colabora con el entendimiento, favorece la concordia y fortifica la amistad. La persona discreta no emite juicios, cuida su forma de hablar, no hace preguntas inoportunas, calla ante un comentario impertinente, sabe guardar un secreto, no impone su presencia, huye de las descalificaciones, pone por bandera la verdad y, sobre todo, no busca el protagonismo. El ser discreto es cultivar una tabla de valores éticos y morales capaces de fundamentar el tacto correspondiente a la hora de hablar, actuar y emitir opiniones sobre los demás. 

Por último, otra cualidad propia del saber estar es la sencillez. Esta cualidad es la que nos lleva a mostrarnos realmente como somos. La verdadera sencillez sólo se genera en nuestro interior y de ahí deriva a la expresión externa. Lo que uno es en su interior, fluye en su exterior

La sencillez es una combinación de dulzura y sabiduría. El proceder de una persona sencilla es natural, espontáneo y discreto ya que emplea un lenguaje apropiado, comprensible y adecuado a la situación en la que se encuentra. Para ello, no alardea de méritos o logros personales, evita convertirse en el centro de atención, aprecia a las personas que tiene a su alrededor, viste de acuerdo a la ocasión, es una persona generosa, servicial, altruista y cortés. 
Modos de aplicar la prudencia, la discreción y la sencillez:

  1. Respetar el turno de palabra sin cortar o interrumpir a la otra persona.
  2. Cuando creamos que vamos a decir algo fuera de lugar o que no tiene relación con lo que se está hablando, es mejor esperar al momento apropiado
  3. No querer ser el centro de atención durante las 24h. Debemos ser capaces de dejar que otros tengan su momento, al igual que nosotros tenemos el nuestro. Es una cuestión de generosidad. Los otros también importan
  4. Tal y como dije en la entrada sobre el respeto, debemos cuidar nuestro lenguaje verbal y no verbal, evitando insultos y gestos inapropiados. 
  5. Solicitar ayuda cuando la necesitamos y ser capaces de ayudar cuando nos lo piden. En algunos casos, debemos ser intuitivos con quienes nos piden ayuda ya que para muchas personas no resulta sencillo pedirlo. De esta manera, debemos ofrecernos cuando estamos viendo que alguien nos necesita.

Besos, 
B. 

viernes, 18 de enero de 2013

SABER ESTAR: EL RESPETO

Esta semana nos ha faltado un poco de protocolo y para no dejarlo en el olvido, ahí va vuestra protocolaria dosis semanal de Saber Estar.

El último post trató sobre la NATURALIDAD algo que, como dije, es primordial en las relaciones personales. Sin hacer más hincapié en esta cuestión, pasaremos a tratar el tema del RESPETO.

El respeto es, básicamente, aceptar y comprender la forma de ser, de pensar, de actuar y de relacionarse de las personas. Ser respetuoso es un punto a nuestro favor en cuanto a las reglas mínimas de convivencia interpersonal. 

Para que nos entendamos, cuando queremos ser respetuosos (un hábito que todos deberíamos poner en práctica) debemos ser conscientes de lo que implica, pues no se trata sólo de serlo con los demás, sino también con uno mismo. ¿A qué me refiero con esto? El respeto que manifestamos hacia el prójimo suele ser el reflejo de nuestra autoestima y del respeto que nos tenemos a nosotros mismos. En el fondo, es tener la capacidad de adaptarse a las circunstancias de la otra persona sin herirle.

Para ello, debemos olvidarnos de actos tales como: gritar, imponer nuestra autoridad frente a los demás, insultar, ser groseros u ordinarios en nuestras palabras o gestos, lanzar ironías punzantes, comentarios cínicos, cualquier tipo de violencia física o psicológica... En cambio, un buen modo de actuar que favorecerá siempre la comunicación y la convivencia, estará marcado por un buen tono de voz, escuchar a los demás, ser transigente, facilitar ayuda a quienes la necesitan y saber cuándo somos nosotros los que la necesitamos, dar las gracias y pedir disculpas cuando corresponda. 

En realidad, ser respetuoso no es un descubrimiento del siglo XXI pero sí es verdad que muchas veces exigimos algo que somos incapaces de realizar. Por ejemplo, ¿cuántas veces yendo con prisa por la calle, nos chocamos con alguien y no nos giramos a pedir disculpas? Probablemente será el mismo número de veces que cuando otro se ha chocado con nosotros, se ha ido tan campante sin decir nada. 

Para cambiar estas rutinas negativas de la vida cotidiana, la cadena de valores debe empezar por las actos que realiza uno mismo con los demás.

Pequeños actos de gran importancia:
  1. "Es de bien nacido, ser agradecido" y como diría Mamá: "Las palabras mágicas que jamás se pueden olvidar son 'por favor' y 'gracias'". 
  2. Ceder el sitio a los mayores en el transporte público (no vale mirar por la ventana como si no estuvieran ahí).
  3. Para ser escuchado, primero debemos saber escuchar la opinión de los demás. Por ser diferente a la nuestra no significa que sea peor.
  4. Algo que a todos nos cuesta muchísimo y que sería de agradecer: dejar a un lado nuestros teléfonos móviles en las comidas, reuniones... (dejarlo a un lado, no significa colocarlo al lado de los cubiertos en la mesa).
  5. Respeta y serás respetado. Tu ejemplo puede ayudar a otros a darse cuenta de su error.
Todo resumido en esta viñeta de Mafalda y Miguelito:

Besos, 
B.  

P.D: ¿Qué otras prácticas respetuosas se os ocurren? ¿Por dónde empezaríais vuestra cadena de respeto? 

martes, 15 de enero de 2013

DUFFLE COAT

MIÉRCOLES, CON "M" DE MODA.

Los clásicos son para siempre. Este es el caso de este precioso abrigo que llevo en las fotos. Me gusta muchísimo porque me recuerda a los que llevaba de pequeña y, también, por el toque de color que le da el forro. La verdad, invertir en un Duffle Coat es una apuesta segura porque nunca pasará de moda y, si sabemos cuidarlo, puede durarnos muchísimo tiempo.

En cuanto a bolsos, son una de mis grandes obsesiones. Lo que sí es verdad, es que tengo unos cuantos a los que suelo llamar "las joyas de la corona" porque son mis favoritos. Entre "mis joyas", la última en llegar ha sido esta pequeña monada que versiona el queridísimo Kelly de Hermès (prometo tener uno antes de morir). Fue un regalo de Navidad que no me esperaba y, realmente, fue un acierto al 100% (¡¡Gracias Papá!!).

Consejo doble:

  1. Invertir en piezas que nos vayan a durar mucho tiempo.
  2. Apostar por bolsos de colores arriesgados (adiós al negro, marrón, gris...) para darle color a nuestro look. Que sea sencillo, no significa que sea simple. 


¡¡Espero que os guste!!

Besos, 
B. 


Duffle Coat: El Ganso - Jersey: Easy Wear - Jeans: Forever21 - Bailarinas: Sfera - Bolso: Biscuter

viernes, 11 de enero de 2013

SABER ESTAR: LA NATURALIDAD

 
¡Hola a todos/as!

Como os conté el lunes, el saber estar es una de las bases del protocolo. Es tan importante en las relaciones personales como en el mundo laboral. Por eso, os lo voy a ir explicando por partes. Espero que os guste y que os sea útil. Ahí va el primer capítulo...
 
SABER ESTAR: LA NATURALIDAD
 
Las buenas maneras son la representación de la elegancia y la cultura, que conforman la educación de las personas. Actuar de forma adecuada no está reñido con la personalidad de uno mismo. Es más, no debemos perder jamás nuestra esencia porque esa es la clave principal del saber estar: la naturalidad.
 
La naturalidad provoca en las relaciones personales cierto grado de proximidad, aprecio y, sobre todo, respeto. La inseguridad a la hora de estar con los demás amplifica nuestras deficiencias en el marco social. En el saber estar, el constante ejercicio crítico y el adaptarse es algo fundamental. El hecho de ser natural es una de las capacidades más importantes de la excelencia y disposición de las relaciones personales. Ser uno mismo, sin imitaciones, de acuerdo a la naturaleza propia, permite que florezca la auténtica personalidad.
 
Todas las personas tenemos virtudes y defectos. Por eso tenemos que potenciar nuestras bondades y hacer un esfuerzo progresivo y personal de manera que podamos mejorar y minimizar nuestras carencias. Está en nosotros mismos lograrlo porque en cada individuo coexisten tres tipos de "yoes" distintos: el que uno es, el que se cree que es y el que los demás ven. Lo ideal es que los tres coincidan, pero eso no ocurre siempre. Para ser natural, al menos deben conceincidir dos tipos: el que tú crees que eres y el que los demás ven.
 
En el mapa de las relaciones sociales se plantea un reto constante: recuperar el tacto; desarrollar afectos carentes de fingimientos; fortalecer la amabilidad, el detalle, la ayuda y la comprensión; eliminar el grito como forma de comunicación; recuperar la higiene personal como muestra de cultura social y responsabilidad cívica. Y, por último, sustituir la cultura de la mediocridad por la cultura del esfuerzo.
 
El conocimiento y aprendizaje de normas no anula la espontaneidad, pues se interioriza como forma natural de comportamiento, y como tal, se asume día tras día.

En el saber estar también se incluyen elementos como la gracia, la práctica y el sentido común; elementos que veréis en los siguientes capítulos.
 
¡Feliz fin de semana!
 
Besos,
B.

P.D: ¿Os ha gustado este primer capítulo? ¿Creéis que el saber estar escasea?

lunes, 7 de enero de 2013

¿QUÉ ES EL PROTOCOLO?

¡Empieza la semana... PROTOCOLARIAMENTE!

Para hablar de protocolo, lo primero es entender qué es en términos generales... Si no tenemos clara esa parte, difícilmente lograremos avanzar hacia temas más concretos. 

¿Qué es el protocolo? Se puede definir de muchas maneras. Existen matices que harán que cada definición tenga un sentido u otro. Esto no significa que sean definiciones erróneas, simplemente que cada enfoque puede estar referido a un tipo de protocolo diferente. De este modo, es evidente que no es lo mismo el protocolo militar que el protocolo empresarial, pero ambas tipologías tienen algo en común, pues en ellas encontramos un conjunto de normas, reglas y leyes que, junto con las costumbres y las tradiciones de cada pueblo, ciudad o país, rigen las celebraciones de actos (públicos o privados). 


Las normas de protocolo se basan en la lógica de la época en la que surgen. Por este motivo, podemos pensar que muchas de ellas no tienen sentido o están desfasadas. El protocolo es lógico y sensato, pues ayuda a lograr el objetivo que nos proponemos y pretende conseguir una buena relación entre las personas. 


La forma que tenemos de relacionarnos, los patrones de conducta y de convivencia actuales han sufrido muchos cambios. Estos cambios no deben hacer que nos aferremos a las antiguas costumbres, todo lo contrario. Hemos de adaptarnos a la realidad social que nos rodea y encontrar la manera de dignificar y dar ejemplo en las relaciones sociales dentro del marco del respeto (a uno mismo y a los demás), potenciando la amabilidad, el detalle, la ayuda, la comprensión y la seguridad, promoviendo el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas, siempre con una buena sonrisa

En La Perla Peregrina encontraréis una guía de buenas maneras con consejos muy prácticos y útiles en nuestro día a día. Todo ello con el objetivo de lograr mejorar nuestras relaciones sociales y la comunicación personal, virtudes que a veces escasean y que, en realidad, son muy necesarias para hacer del mundo que nos rodea un lugar más feliz.

¡Espero que tengáis un bonito lunes y, si se puede, llenito de rebajas!

Besos, 
B. 

P.D: ¿Tenéis curiosidad por el mundo del protocolo? ¿Habíais oído hablar del protocolo? ¿Qué temas os gustaría tratar primero?