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lunes, 28 de enero de 2013

SABER ESTAR: TOLERANCIA, AMABILIDAD, SIMPATÍA Y CORDIALIDAD

¡Hola Hola!

Siguiendo las tablas del saber estar, es imprescindible hablaros de la tolerancia, la amabilidad, la simpatía y la cordialidad. Tanto en estos conceptos como en los anteriores, debéis recordar el primer post: LA NATURALIDAD. Cualquier manera de manifestar estas actitudes debe ser natural, sin fingir. 

En primer lugar, la tolerancia es la capacidad de conceder la misma importancia a la forma de ser, de pensar y de vivir de los demás como si éstas fuesen nuestras propias maneras de ser, pensar y vivir. Como la verdad absoluta no le pertenece a nadie, cada uno de nosotros tenemos que interiorizar el hecho de que cada visión particular, creencia o costumbre puede ser diferente sin que la nuestra sea la correcta. Escuchar, valorar y respetar las opiniones ajenas nos ayudan a seguir aprendiendo día a día.

"Nunca te acostarás sin saber una cosa más" 

En segundo lugar, la amabilidad es una actitud. Con esto me refiero a que es una forma de actuar, de comportarse. Ser servicial, indulgente y tolerante es una cualidad que pone de manifiesto los buenos modales de cada uno. La amabilidad abarca los conceptos de los que os he hablado hasta ahora: naturalidad, respeto, prudencia, discreción, sencillez y tolerancia. 

La amabilidad es saludar con una sonrisa al cajero del super, ayudar a cruzar a los mayores, aplaudir cuando otro cumple su objetivo... Existen mil ejemplos para poner en práctica y os aseguro que nadie rechaza un gesto amable.

"Ser amable, es ser invencible" 

En tercer lugar, la simpatía como una forma de ser y de carácter. La simpatía hace que cualquier persona resulte atractiva y agradable a los demás. De esta forma, genera más simpatía a su alrededor. 

Sin embargo, no existe relación alguna entre la simpatía y la ironía, la mordacidad, la sorna y el sarcasmo, pues fusionar esas características no hace que la persona sea más chistosa. La simpatía es comprender al prójimo, interesándonos por su felicidad o su desdicha. Crear un entorno de cordialidad hace que la comunicación y confianza favorezca nuestras relaciones personas y profesionales

La simpatía gusta, provoca que te vean agradable, encantador/a, afectuoso/a, inteligente, cordial, ingenioso/a, espontáneo/a. En cambio, la antipatía disgusta, irrita y distancia a las personas hasta el punto de provocar la ruptura de sus relaciones. 

"La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz"

Por último, y no por eso menos importante, la cordialidad. Una simbiosis entre el buen humor y la amabilidad, aderezado con un toque de buena educación. Gozar de esta virtud expresa atención, buen gusto, franqueza y seguridad en la persona, haciendo de ella una persona positiva y alegre, cargada de afectuosas palabras. 

Aplicando la cordialidad en nuestros actos, acciones, conversaciones, sentimientos y emociones generaremos aceptación y relaciones de calidad. 

"Sé cordial con quienes no lo son contigo, pues de ese modo verán su error"

¡Espero que os haya gustado esta dosis de saber estar y buenas maneras! ¡Feliz inicio de semana!

Besos, 
B.


lunes, 14 de enero de 2013

DÍAS LLUVIOSOS

Odio la lluvia. No puedo decir nada más que eso. Me resulta muy difícil vestirme esos días en los que, realmente, mi vestimenta ideal sería el pijama. Suelo buscar opciones que me gusten pero siempre me vuelvo loca en el intento. 
   
Hace un par de meses, me obsesioné con la idea de remodelar mi fondo de armario para tener más opciones en esos días de lluvia. De golpe, me encontré con este chubasquero que me recordó a los grumetes Pescanova. Sí, caí rendida ante él y pensé que sería una buena manera de darle color a esos días tan grises.

Los oxfords, uno de los musthave de la temporada, no me habían convencido hasta hace unas semanas. Ahora, los miro con más simpatía y creo que empiezo a obsesionarme con los más clásicos, los de Lotusse, of course.

Chubasquero: Petit Bateau - Jersey: H&M - Pantalón: Zara - Oxford: Doce* - Bolso: Hippie Market - Gorro: De Papá.

*Tanto para la época de rebajas como para el resto del año, os recomiendo que os paséis por las tiendas que tenéis cerca de vuestras casas... Vale que las multinacionales ofrezcan precios más baratos, pero si apostamos por el pequeño comercio podemos encontrar grandes tesoros.


viernes, 11 de enero de 2013

SABER ESTAR: LA NATURALIDAD

 
¡Hola a todos/as!

Como os conté el lunes, el saber estar es una de las bases del protocolo. Es tan importante en las relaciones personales como en el mundo laboral. Por eso, os lo voy a ir explicando por partes. Espero que os guste y que os sea útil. Ahí va el primer capítulo...
 
SABER ESTAR: LA NATURALIDAD
 
Las buenas maneras son la representación de la elegancia y la cultura, que conforman la educación de las personas. Actuar de forma adecuada no está reñido con la personalidad de uno mismo. Es más, no debemos perder jamás nuestra esencia porque esa es la clave principal del saber estar: la naturalidad.
 
La naturalidad provoca en las relaciones personales cierto grado de proximidad, aprecio y, sobre todo, respeto. La inseguridad a la hora de estar con los demás amplifica nuestras deficiencias en el marco social. En el saber estar, el constante ejercicio crítico y el adaptarse es algo fundamental. El hecho de ser natural es una de las capacidades más importantes de la excelencia y disposición de las relaciones personales. Ser uno mismo, sin imitaciones, de acuerdo a la naturaleza propia, permite que florezca la auténtica personalidad.
 
Todas las personas tenemos virtudes y defectos. Por eso tenemos que potenciar nuestras bondades y hacer un esfuerzo progresivo y personal de manera que podamos mejorar y minimizar nuestras carencias. Está en nosotros mismos lograrlo porque en cada individuo coexisten tres tipos de "yoes" distintos: el que uno es, el que se cree que es y el que los demás ven. Lo ideal es que los tres coincidan, pero eso no ocurre siempre. Para ser natural, al menos deben conceincidir dos tipos: el que tú crees que eres y el que los demás ven.
 
En el mapa de las relaciones sociales se plantea un reto constante: recuperar el tacto; desarrollar afectos carentes de fingimientos; fortalecer la amabilidad, el detalle, la ayuda y la comprensión; eliminar el grito como forma de comunicación; recuperar la higiene personal como muestra de cultura social y responsabilidad cívica. Y, por último, sustituir la cultura de la mediocridad por la cultura del esfuerzo.
 
El conocimiento y aprendizaje de normas no anula la espontaneidad, pues se interioriza como forma natural de comportamiento, y como tal, se asume día tras día.

En el saber estar también se incluyen elementos como la gracia, la práctica y el sentido común; elementos que veréis en los siguientes capítulos.
 
¡Feliz fin de semana!
 
Besos,
B.

P.D: ¿Os ha gustado este primer capítulo? ¿Creéis que el saber estar escasea?